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viernes, 30 de diciembre de 2011

Javier Ubieta para ANTONIAMAG (II)




ANTONIAMAG ha decidido que el número que sirva de despedida a este año que se escurre, tiene que ser inabarcable en contenidos. Como siempre: [Entrad y veréis]. De todo, y todo bueno, de ello se encargan La Jefa y su gran equipo. De nuevo, gracias por contar con mi pequeña aportación, esta vez en forma de "La cita". Seguiremos ANTONIEANDO en 2MIL12. 


domingo, 11 de diciembre de 2011

La playa.




Es el trayecto más largo de mi vida aunque apenas dura media hora desde el crematorio. Hace frío. El típico frío del frío Enero. Llevo tus cenizas dentro de una vasija de barro que sostengo desde mediodía entre mis manos heladas. Al llegar a la playa ya está anocheciendo. No quiero despedirme de ti a oscuras. Le digo a papá que me espere en el paseo. 

Salto el pequeño muro de piedra, me descalzo y, llorando, atravieso el trecho de arena húmeda hasta llegar a la orilla dando pasos vacilantes, encorvado. Estoy rendido y me siento profundamente solo. Procuro rezar un avemaría antes de arrojar tus cenizas al mar. El viento sopla y te esparces en un pequeño remolino entre el agua de las olas rotas, la arena y la brisa salada. Intento mirar pero no puedo ver. Retrocedo de espaldas un buen trecho, me despido y me pregunto el porqué de los finales.

Vuelvo sobre mis pasos enjugándome las lágrimas, vuelvo a saltar el muro, me limpio los pies con un pañuelo y le digo a papá que no hace falta llamar a un taxi porque la parada está allí enfrente. La noche se ha echado encima. Conforme nos alejamos, vuelvo la vista y atisbo mis huellas en la arena. Las mismas que habían pisado parte de tus cenizas. Las mismas de las que al día siguiente no quedaría ni rastro.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Maite Mtnez. de Arenaza @ LA TALLER.





No es de extrañar que, después de casi dos décadas dedicada en cuerpo y alma a un trabajo que hace de Maite Martínez de Arenaza un referente dentro del arte del grabado, La Taller tenga su aroma. O Maite el aroma de La Taller. En un paisaje habitado por galerías y salas expositivas, La Taller se desmarca ubicándose conceptualmente como un lugar especial donde aprender, además, las múltiples técnicas de grabado. Algo absolutamente moderno y rompedor porque ofrece la posibilidad de ver cómo crea un artista. Además, como dice Maite, el grabado permite cavilar, imaginar un resultado que -al contrario de técnicas como la pintura, de resultados mucho más inmediatos- tarda más tiempo en fermentar, y que invita a especular acerca de lo que aparecerá en el soporte.




Al fin y al cabo, La Taller es un espacio vivo, multidisciplinar y polivalente, que Maite gestó con la ayuda de manos amigas, las de su gente, y que abriga todo el esfuerzo que, en su día, supuso transformarlo en lo que es hoy, un escenario que “rompe” normas, subvierte lo costumbrista y genera la capacidad de adoptar una perspectiva muy particular, ésa desde la que se puede ver el nacimiento de la obra que luego adornará cualquiera de sus paredes. En un minucioso “desmembrado” del proceso artístico, la filosofía de la experta se aleja de enmascarar u ocultar los pormenores del “antes”, para mostrarlos como parte de igual importancia a la del trabajo terminado. Lo mágico, es la sensación de “profundidad” que se intuye al saber que te hayas en una especie de “cocina artística” donde ves cómo se elaboran los platos de un menú preparado por artistas de valía y calidad incontestable. No podría ser de otro modo.






A raíz de la exposición “No”, de la artista Cristina Gutiérrez-Meurs, la Taller mutó para convertirse en una acogedora sala de conferencias que se tiñó de emoción y rigor gracias a la intervención de la psiquiatra Marga Sáenz, que dice. “El arte no es inocente. A veces el arte golpea. Y golpea donde más duele. Estas cosas pasan. Lo que no sucede es que se quiera compartir esa experiencia. Se suele tener miedo a la propia ignorancia, a desnudarse ante los demás”.








El pasado 2 de Diciembre, La Taller se convirtió en un pequeño club, en un espacio donde el concierto de “m í n i m a” dio otra vuelta de tuerca a ese laboratorio de ideas de envidiable estructura arquitectónica en que Maite, como maestra de ceremonias, está siempre dispuesta a brindar con un buen vino mientras las notas del caldo se esparcen en un territorio único en lo conceptual, especial por su mixtura y mágico por la persona que habita en él. Bienvenidos a LA TALLER.




Gracias, Maite, por tu cariño y por recibirme siempre con los brazos abiertos.