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viernes, 2 de diciembre de 2011

Maite Mtnez. de Arenaza @ LA TALLER.





No es de extrañar que, después de casi dos décadas dedicada en cuerpo y alma a un trabajo que hace de Maite Martínez de Arenaza un referente dentro del arte del grabado, La Taller tenga su aroma. O Maite el aroma de La Taller. En un paisaje habitado por galerías y salas expositivas, La Taller se desmarca ubicándose conceptualmente como un lugar especial donde aprender, además, las múltiples técnicas de grabado. Algo absolutamente moderno y rompedor porque ofrece la posibilidad de ver cómo crea un artista. Además, como dice Maite, el grabado permite cavilar, imaginar un resultado que -al contrario de técnicas como la pintura, de resultados mucho más inmediatos- tarda más tiempo en fermentar, y que invita a especular acerca de lo que aparecerá en el soporte.




Al fin y al cabo, La Taller es un espacio vivo, multidisciplinar y polivalente, que Maite gestó con la ayuda de manos amigas, las de su gente, y que abriga todo el esfuerzo que, en su día, supuso transformarlo en lo que es hoy, un escenario que “rompe” normas, subvierte lo costumbrista y genera la capacidad de adoptar una perspectiva muy particular, ésa desde la que se puede ver el nacimiento de la obra que luego adornará cualquiera de sus paredes. En un minucioso “desmembrado” del proceso artístico, la filosofía de la experta se aleja de enmascarar u ocultar los pormenores del “antes”, para mostrarlos como parte de igual importancia a la del trabajo terminado. Lo mágico, es la sensación de “profundidad” que se intuye al saber que te hayas en una especie de “cocina artística” donde ves cómo se elaboran los platos de un menú preparado por artistas de valía y calidad incontestable. No podría ser de otro modo.






A raíz de la exposición “No”, de la artista Cristina Gutiérrez-Meurs, la Taller mutó para convertirse en una acogedora sala de conferencias que se tiñó de emoción y rigor gracias a la intervención de la psiquiatra Marga Sáenz, que dice. “El arte no es inocente. A veces el arte golpea. Y golpea donde más duele. Estas cosas pasan. Lo que no sucede es que se quiera compartir esa experiencia. Se suele tener miedo a la propia ignorancia, a desnudarse ante los demás”.








El pasado 2 de Diciembre, La Taller se convirtió en un pequeño club, en un espacio donde el concierto de “m í n i m a” dio otra vuelta de tuerca a ese laboratorio de ideas de envidiable estructura arquitectónica en que Maite, como maestra de ceremonias, está siempre dispuesta a brindar con un buen vino mientras las notas del caldo se esparcen en un territorio único en lo conceptual, especial por su mixtura y mágico por la persona que habita en él. Bienvenidos a LA TALLER.




Gracias, Maite, por tu cariño y por recibirme siempre con los brazos abiertos.

1 comentario:

  1. es un proyecto admirable y me encantan las fotos que ahora veo! yo me muero de ganas de conocer el espacio.

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