DISTURBINGCODES

DISTURBINGCODES

Visits

WELCOME

miércoles, 8 de junio de 2011

Intimidad Romero. La excelencia involutiva de lo conceptual.




Este post puede ser un error en sí mismo. Un error causado por un concepto de base también erróneo y que sería elemental que no lo fuera para la comprensión del texto. Explicaré mi punto de vista sobre un descubrimiento virtual que me indujo a cuestionarme una serie de variables que considero básicas dentro de la acción del personaje multimediático que la lleva a cabo.

Mentiría si dijera que escribo a través de un pensamiento virgen. No. Pero tampoco lo hago sobre un terreno abonado. He leído respuestas a preguntas, tests que bocetan un mínimo esquema que forma parte de un complejo organigrama, aseveraciones de la protagonista sobre sí misma o acerca de su entorno de cultivo. Pero no voy a desgranar nada, absolutamente nada, de lo que se deja entrever en esas frases leídas por mí con un interés nada pretencioso. Quiero exponer mis cábalas sin otro fin que el de yuxtaponer la acción y la reacción provocadas e interpretadas por el mismo personaje, aun con el riesgo de no atinar, como decía al principio, en mi punto de partida.

Intimidad Romero aparece dentro de mi universo virtual de forma inesperada y con una apariencia nada frecuente. Su descubrimiento me indujo a una concupiscencia entorno a lo intelectual motivada por cuestionar elementos que, estaba seguro, formaban parte de una acción artística cuyo límite excedía el simple hecho de mostrar una identidad oculta, que bien podía ser objeto de “perversiones” incorporales, fetichismos rebuscados o interpretaciones enajenadas por parte del espectador.

Lo primero que dio lugar a la controversia fue el píxel: año 2011; el crecimiento de la World Wide Web es imparable; el faceboom es un hecho desde el 2009; la investigación entorno a lo digital para la minimización de lo mínimo, cada vez más profunda; la pirámide de Maslow es cuestionada porque las necesidades del individuo han mutado; la Web 3.0 es una realidad y la alta definición es un hecho y casi una obligación.

Rebobinamos. Aparece en escena un ser humano de identidad ignorada que recurre al “picture element” -al píxel- como carta de “no-presentación” , como distinción del resto de miembros del conjunto de esa red social mastodóntica llamada Facebook, como una marca con nombre y apellido de los que podría prescindir porque sus imágenes pixeladas como distintivo gráfico singular e intransferible hablan por sí solas.

Y cuando hablo de marca no me refiero al concepto de marketing, sino a una amalgama de fundamentos, filosofías, pilares, conceptos y actitudes que constituyen la acción cultural. Sería paupérrimo utilizar “marca” como simple logotipo o anagrama. En este sentido, es mucho más enriquecedor atender a los puntos de vista icónicos, conceptuales e incluso psicológicos de la misma.

La versatilidad que ofrece pixelar una imagen está más acotada cuanto menor es la definición aporta esa unidad mínima de la imagen. Por eso resulta muy curioso este fenómeno que ha conseguido que muchos de los casi 5.000 “amigos feisbuqueros” traten como obra artística majestuosa lo que es en realidad un concepto sólido pero extremadamente sencillo. Con una explicación que puede ser intrincada en cierto modo, pero que no busca ahondar en la filosofía más sesuda para su explicación. Repito, es curioso.

En el lado opuesto, la osadía también propone al sujeto actuante la modificación del píxel por otra herramienta de ocultación. ¿Por qué? No. Directamente no.

Uno puede preguntarse por qué Intimidad Romero opta por la geometría cuadrangular distorsionada para ocultar su rostro, por qué hace de la matemática parte constante de la filosofía de su actuación. Por qué recurre a la no-definición. Pero, ¿Qué hay de diferente entre lo anterior y utilizar un programa informático de dibujo para difuminar el rostro? ¿O velarlo a través del mismo? Mucho más allá, y si observamos los álbumes de fotografía, nos damos cuenta que la psicología de la artista trasciende el rostro para encubrir otras partes del cuerpo, para disfrazar otros pedazos de vida, para callar la voz que brota de una imagen parlante.

Hay algo especialmente interesante y que desvela, queriendo o sin querer, la doctrina de esta artista, un conjunto de fortalezas que gira entorno a un pensamiento soportado por una corriente que fluye siempre en un solo sentido. El sentido de lo artístico. Mercantilizar el arte puede ser necesario en ocasiones, pero cuando se convierte en costumbre, la facultad de inventar se ve tan mermada o tan mediatizada que no transmite de la misma forma. Y no se trata de una visión naïve del arte, sino de una realidad que existe y se palpa.

Por el momento, Intimidad Romero está consiguiendo revelarse como un revulsivo a costa de un manifiesto particular, especial, distinto y, por encima de todo, tejido desde un patrón propio del que no existe copia clónica. Démosle la enhorabuena.

Enlaces:



5 comentarios:

  1. Hay distintas cosas que discutir. Me llama poderosamente la atención el elevado número de "amigos". A pesar de la superficialidad con que la mayoría recorre, se apunta y usa los muros de facebook, resulta un número impresionante, y más aún para el poco tiempo de vida del perfil de la artista.

    Sean cuales sean las razones de cada uno, que serán variadas, el fenómeno IR se expande, convirtiéndola en ilustración de nuestro presente artístico virtual. Sus seguidores le estamos escribiendo la historia, mientras ella (¿ella?) sigue jugando a ocultar los ojos y los relatos del pasado en sus fotografías.

    Otra cuestión me lleva a la vanidad tradicional del artista. Me resisto a creer que un artista pueda no ser vanidoso. Me pregunto cuánto tiempo resistirá sin mostrarse, sabiendo que, si no se muestra, no habrá recuerdo. ¿Quién es tan discreto que se retira cuando su público aplaude?

    ResponderEliminar
  2. disturbingcodes!! que buen artículo sobre I.R. interesante.. me ha dejado sin palabras...

    ResponderEliminar
  3. Un admirador muy íntimo9 de junio de 2011, 12:13

    En mi opinión, hacer tema central de cuantos "amigos"
    deja o deja de tener, es excesivamente secundario.
    Creo es lo mismo si tuviera 1000 contactos...
    o es que acaso dejaría ser lo que es?

    Por tanto, poco válido sería "ver" a Intimidad Romero
    en función de si tiene tantos o mas contactos

    Creo que yo la recordaré durante mucho tiempo,
    se haga clara su identidad o no...como tu bien dices alguien que
    se convierte en "ilustración de nuestro presente artístico virtual",
    no puede tan facilmente, ser olvidado.

    Tal vez su próximo proyecto sea posicione en las antípodas de este
    y se abrá un perfil de facebook, como "Vanidad Romero"...

    ResponderEliminar